Pensada para que un niño pequeño no pelee con su gorra.
El error más común al comprar una gorra de natación infantil es elegir un "talle único" que en realidad es un talle adulto reducido. El resultado: la gorra baja hasta las cejas, tapa el campo visual, molesta, y el niño se la quiere sacar a los dos minutos. Una gorra que distrae es peor que no llevar gorra.
La gorra Explorer tiene un perímetro diseñado específicamente para la circunferencia de la cabeza de niños entre 3 y 5 años. No comprime la cabeza, solo la envuelve para que no se mueva. La silicona premium tiene la elasticidad justa para generar ajuste sin presión, y el corte bajo permite que las orejas queden parcialmente cubiertas sin que el borde interfiera con las cejas ni con la antiparra.
Colores sólidoscalmos, sin personajes ni brillos favorecen la atención. En una clase con 5 o 6 niños en el agua, lo último que necesitás es una gorra que compita con la atención del profesor.